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Obesidad

Obesidad

¿Qué es la obesidad?

La obesidad está definida  por  la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedadOOO crónica donde el principal síntoma es un exceso de peso causado por una excesiva acumulación de grasa.

¿Por qué se produce la obesidad?

Aunque no conocemos de manera completa cuales son los mecanismos que producen la obesidad se piensa que la mayoría se deben a la interacción entre:

-          Factores individuales (genéticos y metabólicos).

-          Factores relacionados con el modo de vida de las sociedades actuales (factores medioambientales).

Sobre todo influyen poderosamente los llamados estilos de vida o influencia del medioambiente y la capacidad individual de respuesta, es decir, la actitud y el comportamiento que cada individuo adopta ante la presión medioambiental.

Entre los factores medioambientales inductores de obesidad destacan la alimentación y el sedentarismo.

El equilibrio entre ingesta y gasto calórico determinará que el balance energético sea positivo o negativo. La forma en que el cuerpo humano almacena el exceso de calorías es la grasa. Si la ingesta sobrepasa al gasto el exceso se acumulará en forma de grasa corporal.

Alimentación

La alimentación es uno de los factores ambientales que más influye en la variación del peso:

-          En la actualidad la abundancia y disponibilidad de alimentos en los países que llamamos desarrollados es la más alta de la historia. Existe una oferta sin precedentes en alimentos tanto naturales como industriales o manufacturados.

-          Apenas  tiene  ya sentido hablar de frutas o verduras de temporada o del terreno porque ya disponemos de todos los tipos en cualquier lugar y estación del año.

-          Los alimentos ricos en proteínas como carnes, huevos o pescados que en otras épocas eran patrimonio casi exclusivo de los que tenían más poder adquisitivo, se producen de forma intensiva. Toda la población tiene acceso a ellos.

-          La industria alimentaria se ha desarrollado tanto que es posible la conservación de prácticamente todos los alimentos.

Sin embargo en esta amplísima oferta el consumo habitual de la población se inclina poderosamente hacia alimentos y bebidas que contienen muchas calorías en poco volumen (a esto lo llamamos densidad energética) lo que hace que la gente tenga que tomar una gran cantidad de alimento para sentirse saciados. A esto se le añade que las raciones ofertadas son cada vez más grandes y su precio cada vez más pequeño lo que induce al consumo y a elegir este tipo de alimentos frente a otros de menor densidad energética.

Otros alimentos muy demandados por la sociedad actual y que influyen mucho en la obesidad,sobre todo en la infantil son:

-          Bollería

-          Aperitivos salados como patatas fritas, etc.

Estos productos tienen muchas calorías y contienen grasas saturadas.

También influyen mucho los refrescos, que tienen una gran cantidad de azúcar. Mucha gente come con refrescos, a veces en grandes cantidades, añadiendo muchas calorías a su dieta sin darse cuenta y pensando que los refrescos son inocuos.

Sedentarismo

El sedentarismo también contribuye de forma determinante puesto que disminuye el gasto calórico.

En los países desarrollados se realiza una vida muy sedentaria. Apenas se realiza  actividad física debido a que los trabajos son más sedentarios y el ocio tampoco implica gasto energético (televisión, cine, ordenador, video juegos…). Incluso es una práctica cada vez más generalizada el consumo de alimentos ante el cine o la televisión, tales como  palomitas, nachos, refrescos, etc., en grandes cantidades. Además en las tareas domésticas tampoco se realiza una actividad física intensa por el aumento de la tecnología.

¿Cómo se clasifica la obesidad?

La obesidad se clasifica actualmente por el IMC (Índice de Masa Corporal) que relaciona el peso en Kg. con la talla en m2. La fórmula para este cálculo es la siguiente:

Ejemplo: una persona que pese 90 Kg. y mida 1,65 m. de altura tendrá un IMC:

Clasificación de la obesidad y el sobrepeso según el IMC (Sociedad Española de Estudios de la Obesidad, SEEDO 2007):

 

    IMC (Kg/m2)                        GRADO DE OBESIDAD
< 18.5   Bajo peso
18.5-25   Peso normal
25-30  Sobrepeso grado I
30-35 Obesidad grado I
35-40  Obesidad grado II
40-50  Obesidad mórbida (grado III)
> 50 Obesidad extrema (grado IV)

 

Es decir, el paciente del ejemplo anterior tendría una obesidad de grado I.

¿Se manifiesta igual  en hombres que en mujeres?

-          Según algunos estudios el porcentaje de personas obesasen España es de un 15,5% en adultos entre 25 y 60 años.

-          El porcentaje de personas con sobrepeso es del 39,2%.

-          Si sumamos ambos datos, el 54,7% de los adultos en España tienen un  peso por encima del normal.

Si los datos los dividimos  por sexos vemos que:

-          El porcentaje de hombres con obesidad es del 13,2%.

-          El porcentaje de mujeres con obesidad es del 17,5%.

-          El sobrepeso se sitúa en 46,4% en hombres y 32,9% en mujeres.

Si nos remitimos a la obesidad infantil:

-          El porcentaje de niños con obesidad es del 13,9%.

-          El porcentaje de niños con sobrepeso es del 12,4%.

-          El total de niños con exceso de peso es del 26,3%.

¿Por qué es un problema médico-sanitario la obesidad?

Aunque la obesidad no es un problema reciente, sí lo es el carácter de epidemia que alcanza en estos momentos en los países desarrollados.

Además, a la obesidad la acompañan enfermedades crónicas clásicamente asociadas a ella como son la diabetes, las dislipemias (p.e., el aumento de colesterol), la hipertensión arterial, artritis, trastornos psiquiátricos, algunos tipos de tumores, etc. Estas asociaciones agravan el problema de la obesidad convirtiéndola en uno de los principales problemas de  Salud Públicayrelacionándola fuertemente con las enfermedades cardiovasculares que siguen siendo la primera causa de muerte en España y en los países de nuestro entorno.

¿Por qué es un problema social la obesidad?

La obesidad y las enfermedades asociadas a ella disminuyen la esperanza de vida, disminuyen la calidad de vida  y son un gasto enorme para el sistema sanitario. También  puede repercutir en las personas tanto a nivel laboral como en sus  relaciones interpersonales. Es, pues, un problema sociosanitario.

¿Cómo se trata la obesidad?

La obesidad se trata, sobre todo, con dos elementos:

-          Dieta.

-          Actividad física.

También se puede realizar terapia encaminada al cambio en los estilos de vida

En una segunda fase, si es necesario, se pueden prescribir fármacos.

Mejorar la forma de alimentarse:

-          Comer de forma más equilibrada y variada mediante la planificación dietética.

-          Disminuir la cantidad de alimento conociendo las raciones y los grupos de alimentos.

-          Consumir alimentos que no tengan una alta densidad energética como cereales, legumbres, frutas o verduras.

-          No “picar”.

-          No consumir bebidas alcohólicas o refrescos de forma habitual.

Aumentar la actividad física:

-          Incrementar el ejercicio físico diario.

-          Caminar en lugar de coger el coche.

-          Subir escaleras en lugar de subir en el ascensor.

-          Usar la bicicleta estática algunos minutos.

-          Practicar algún deporte. 

¿Se debe hacer cualquier tipo de dieta para adelgazar?

El objetivo en el tratamiento de la obesidad es conseguir bajar peso, pero a costa del tejido graso, es decir cuando un obeso pierde peso lo que en realidad debe perder es grasa y sobre todo grasa abdominal. Por ello la dieta de un obeso no debe ser ni muy hipocalórica ni desequilibrada.

Cuando se pierde peso de forma muy rápida puede ocurrir que se pierda músculo y agua.  La pérdida de peso tiene que ser  gradual de manera que se pierdan de 2 a 4 Kg. al mes, y de esta manera se asegure la pérdida de  tejido graso.

En dietas muy severas y desequilibradas como la mayoría de las dietas “milagrosas” se produce una pérdida de tejido muscular que es más fácil de perder que la grasa porque tiene más agua. Los resultados parecen a primera vista muy espectaculares; sin embargo cuando la persona abandona la dieta se puede producir un efecto “rebote” de manera que los kilos perdidos se pueden volver  a ganar, y no en forma de músculo sino de grasa, haciendo que cada vez sea más difícil la pérdida de peso.