Los alimentos son indispensables para la vida y suministran al organismo
energía y unas sustancias químicas (nutrientes) necesarias para la formación,
crecimiento y reconstrucción de los tejidos. Por lo tanto alimento y nutriente
y alimentación y nutrición son conceptos diferentes. Existen muchas formas de alimentarse pero solo existe una forma para
nutrirse. El número de comidas que se pueden realizar con los alimentos es muy
variado pero cuando éstos quedan reducidos en el aparato digestivo en unas
cuantas sustancias nutritivas, la nutrición es unitaria y monótona.
La alimentación es un proceso voluntario a través del cual las personas se
proporcionan sustancias aptas para el consumo, las modifica partiéndolas,
cocinándolas, introduciéndolas en la boca, masticándolas y deglutiéndolas. Es a
partir de este momento que acaba la alimentación y empieza la nutrición, que es
un proceso inconsciente e involuntario en el que se recibe, transforma y
utiliza las sustancias nutritivas (sustancias químicas más simples) que
contienen los alimentos.
No son pues sinónimos. No es lo igual ingerir alimentos para satisfacer el
apetito que suministrar al organismo sustancias para mantener la salud y la
eficacia física y ejecutar las tareas básicas y cotidianas.
La nutrición es consecuencia de la alimentación, es decir de los alimentos que
componen la dieta y de su proporción. Por este motivo la alimentación se
considera adecuada y saludable cuando:
Por eso si queremos mantener la salud deberemos conocer sus necesidades y
también la composición de los alimentos, sus nutrientes. Así podremos analizar
si nuestra forma habitual de alimentarnos es la correcta o si no lo es,
modificar nuestra dieta.
Una buena nutrición es consecuencia de una alimentación saludable.