Los ácidos grasos trans (AGT) se definen como aquellos ácidos grasos
insaturados que contienen al menos un doble enlace en configuración trans,
contrariamente a la configuración cis, forma habitual en la naturaleza.
Los AGT presentes en los alimentos se originan a partir de tres fuentes
principalmente:
Hidrogenación parcial (utilizada para producir grasas sólidas y semisólidas
empleadas en la producción de margarinas, galletas, bollería industrial, etc.)
y desodorización de aceites vegetales insaturados ricos en ácidos grasos
poliinsaturados. Esta es la principal fuente de AGT en la dieta de los
españoles.
Debido a las altas temperaturas que alcanza el aceite durante la fritura de
los alimentos.
Transformación bacteriana de ácidos grasos insaturados en el rumen de los
rumiantes. Esto explica su presencia de forma natural en la carne y leche
procedentes de estos animales, si bien se encuentran en pequeñas cantidades
(1-8% de la grasa total).
Efectos adversos
La preocupación por los niveles de AGT en los alimentos se debe a que:
Aumentan los niveles en sangre del colesterol "malo" (colesterol
LDL).
Disminuyen los niveles en sangre del colesterol "bueno" (colesterol
HDL).
Aumentan los niveles de triglicéridos en sangre.
Incrementan la necesidad de ácidos grasos esenciales.
Su consumo, incluso a niveles bajos, se asocia con un incremento del riesgo
de padecer enfermedades cardiovasculares.